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miércoles, 12 de mayo de 2010

Apadrina una palabra


Cochambre, abisal, espantajo, taciturno, sambenito, idilio, jactarse, bonanza, gazapo…


¡Todas estas palabras están en peligro de extinción! Y no sólo ésas: miles de términos que enriquecen nuestro vocabulario van, poco a poco, cayendo en el olvido hasta su desaparición… Así que, no te quedes con las manos vacías y ¡apadrina una palabra!


Se trata de escoger una (o dos, o tres, o más) palabras que estén amenazadas con extinguirse y las incorpores en tu día a día. ¿Servirá de algo? Dependiendo de las palabras, quizás tus amigos te miren como si te hubieras escapado de una sesión de electroshock, pero quién sabe… la palabra “talante” también corría peligro, y ahora no hay nadie que no la haya escuchado en boca de políticos… Aunque bien mirado, pobre palabreja, lo que le ha tocado aguantar…


Yo apadrino dos palabras que me encantan y que están relacionadas entre sí: lontananza y allende.


Gallardo, quintaesencia, mamarracho, fútil, pernoctar, límpido, pamplina, vacuo, recoveco…


¿Y vosotros? ¿Vais a apadrinar alguna?


CANCIÓN DEL DÍA: IGGY POP - THE PASSENGER


Imagen: =Scherbius

martes, 26 de enero de 2010

Vinieron del Espacio Exterior


No hace muchos meses, el Vaticano anunció que la Iglesia contemplaba la posibilidad de que existiera vida en otros planetas. Con la investigación espacial cada vez más avanzada, es una manera de curarse en salud y así evitar que ocurra lo mismo que cuando juraban y perjuraban que era el Sol el que giraba alrededor de la Tierra… ¡un revés de la ciencia en sus pontificios rostros!


Hoy día, y ante el ingente tamaño de las galaxias, creernos los únicos seres (más o menos inteligentes) del universo es de una soberbia desmesurada, además de muy improbable. Otro asunto sería si esos seres nos visitan regularmente, como si la Tierra se tratara de un Área de Servicio Interespacial… No lo creo, pero ahí está el imaginario del ser humano, siempre volando con libertad en aras de la creatividad, y dejándonos algunas obras realmente maravillosas al respecto.

J.J Benítez, periodista especializado en ufología, ha fantaseado en numerosas ocasiones con estas posibilidades. Su novela Ricky B. habla sobre la convivencia de un extraterrestre con los humanos y en los volúmenes de su trabajo más famoso, Caballo de Troya, se juega con la idea de que Jesucristo tuviera un origen más “marciano” que “divino”.


De la misma manera, pero en clave de humor, el libro de Eduardo Mendoza, “Sin Noticias de Gurb”, nos cuenta como un extraterrestre aterriza en Cerdanyola del Vallés y, tras adoptar la forma del Conde-Duque de Olivares, busca por Barcelona a su compañero extraviado Gurb, que adoptó la forma de Marta Sánchez. Una hilarante historia imprescindible para todo aquel que quiera echarse unas risas a costa de los alienígenas.

Otros caso curioso es el del gallego Herikberto MQ, que ha desarrollado una teoría para explicar la presunta existencia de seres vivos en otros planetas. Lo interesante de MQ, es su obra plástica, ya que ha diseñado alrededor de 3000 razas alienígenas. Acaba de publicar su primer libro, una novela juvenil llamada El Hombre del Traje Blanco (El Accidente), que incluye muchas de sus ilustraciones.


Con tanto alienígena yendo y viniendo de la Tierra, deben formarse unos atascos galácticos increíbles los domingos por la mañana en nuestra estratosfera. Yo me quedo con Alf, que al menos, era un cachondo…


Imágenes: Matkraken
RushN

miércoles, 6 de enero de 2010

Tres Reyes Magos escritos según...


Hoy me he levantado más literario que nunca y he pensado, ¿cómo sería el capítulo de la Biblia que habla de la adoración de los Reyes Magos si hubiera sido escrito por otros autores? Sí, vale, Dios es un escritor de Bestsellers cojonudo, difícil de superar por lo de ser todopoderoso y todo eso. Pero me he pasado la mañana reinterpretando su obra a través de la visión de JRR Tolkien, HP Lovecraft, JK Rowling, Gustavo Adolfo Bécquer, William Shakespeare y Murphy. No tengo nada mejor que hacer el día de reyes.


J.R.R. TOLKIEN

Jesús, hijo de José, aquél que nació de Abraham, de Judá y de David, vino al mundo en Belén, tierra de elfos. Tres Magos del Concilio llegaron a Jerusalén preguntando por él al Rey Herodes, de la Torre de los Heroirrim, hijo de Antípater el Hidumeo. El Rey, les recibió con estas palabras:

Haira lúmello, Elendil.
Alassië nar i hendu i cenantet
Quentuvalyë nin esselya?
Andavë enyaluvanyet

Tras el banquete, partieron raudos los tres Magos en busca de Jesús, hijo de José. Pero el malvado rey tenía otros planes y envió a sus sirvientes Uruk-hai a bloquear la senda más corta desde la Torre de los Heroirrim hasta Belén, tierra de Elfos. Pasaron varios meses hasta que los Magos vieron en lontananza un astro envuelto en llamas, una señal de la Reina de la Noche. Melchor, hijo de Ezequías, Gaspar, hijo Betsabé y Baltasar, hijo bastardo de Aalijah, caminaron día y noche a través de la estepa de Belén, un paraje yermo y solitario, con montañas de piedra caliza hasta donde alcanza la vista. Un río cruza la estepa, el Grujandël. A partir de ese punto, la región era más accidentada y desnuda que el valle verde del Río Grande, del otro lado de las Montañas, en las Tierras de Judá. Y junto al lecho del río, crecen los juncos de flores amarillas, que son las flores preferidas por los habitantes de La Comarca, pequeños pastores de pies grandes y enorme apetito. La marcha era necesariamente lenta, pero esperaban escapar de este modo a miradas hostiles. Finalmente, Tras recorrer millas y millas, llegaron hasta Jesús, hijo de José. Allí le hicieron entrega de los regalos que portaban para él: Oro de las Montañas Sagradas, Incienso de los Bosques de Númenor y una cota de Mirrä, una aleación enana indestructible.


H.P. LOVECRAFT

Me piden que explique por qué siento horror ante la navidad, por qué me estremezco cuando caen los primeros copos de nieve virgen sobre las heladas aceras de Chicago y el incansable murmullo de los cascabeles consiguen dejarme en un estado de catatonia, acurrucado bajo el hueco de la escalera. El horror se remonta a aquella primera navidad, en el año 0000.

Tres Magos de Oriente, unos barbudos hombres de pelo ralo y mirada sombría, llegaron al Palacio del Rey Herodes preguntando por el auténtico Rey de los Judíos, que acababa de nacer. Cuando marcharon del lugar, no podían imaginar el horror latente que habían desencadenado con sus necias palabras. Herodes reunió a su séquito, y entonaron cánticos durante toda la noche. Pronto, un olor acre, como de azufre invadió la estancia de inmaculadas baldosas. El techo estaba húmedo y goteaba; la humedad procedía al parecer, de un ángulo de la fachada del Palacio, que daba a la calle.

Todo lo que relato a continuación lo vi a través de mis sueños, en esa extraña tierra de nadie donde las cosas se suceden de una forma vaporosa: en el centro del palacio surgió una forma gomosa y un indecible terror inundó mis pensamientos. La figura que tenía ante mí era material sólo en parte y tenía el poder del movimiento aéreo, a pesar de la ausencia de alas. Evidencias de una plasticidad monstuosa y de lapsos temporales de visibilidad. Ordenó el Rey a la criatura, que había subyugado a su voluntad mediante hechizos extraídos de un antiguo códice que haría perder la cordura hasta al más valiente de los hombres, que acabara con todos los recién nacidos de Belén. En sueños fui testigo de la matanza, y desde entonces cuando llega la navidad, no puedo hacer otra cosa que estremecerme, pues ya hace muchos años que perdí la capacidad de hablar, moverme o incluso razonar. No soy más que un ser casi inerte, en el hueco de una escalera, encogido y estremecido del más absoluto de los pavores.


J.K. ROWLING

Melchor, Gaspar y Baltasar sabían de las intenciones de Herodes; conocían su trayectoria como Mago Tenebroso y no podían permitir que acabara con la vida del recién nacido Jesús Potter, el que sería Rey de los Judíos y según la profecía, derrotaría a Lord Satanás convirtiéndose en el Salvador de los muggles.

-En cuanto descubramos su paradero, te enviaremos una lechuza para comunicártelo- mintió Gaspar, pero como era experto en oclumancia, Herodes no pudo saber que no era cierto.

Los tres montaron en sus escobas mágicas y se dirigieron a Belén por la ruta más corta. Allí el joven mago acababa de nacer y en su frente se distinguía una pequeña cicatriz en forma de Estrella de David, una marca que indicaba sin lugar a dudas que era el auténtico, el Salvador, el verdadero hijo de Aquel Cuyo Nombre No Debe Ser Pronunciado en Vano según los 10 Mandamientos.


GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER

Estando yo en Toledo me refirió esta singular historia una muchacha bonita de ojos verdes. Mientras me la refería, me fijaba yo en su boca, que os conmovería , como a mí me conmovió si hubiérais estado presentes. Ya que esto no es posible, ahí va lo que de esa piadosa tradición se me acuerda en un instante.

Hace muchos años, en un Palacio de Judea, tan miserable como su dueño, vivía un Rey llamado Herodes. Era este judío rencoroso y vengativo, como muchos otros, pero más que ninguno engañador e hipócrita. Llegaron a su puerta tres extraños peregrinos, de capa roja y brillantes alhajas, tocados por un turbante rojo carmesí como la sangre que brota de los manantiales de la Fuente de la Eterna Juventud.

-¡Salve, Herodes! – decía el mayor de ellos recreándose en sus palabras – Venimos a adorar al Rey de los Judíos que ha de nacer esta noche, dentro de una o dos horas.

Se horrizó el tirano, implacable azotador de inocentes, al oír estas palabras, y al punto ideó una trama para descubrir el paradero del joven rey y así poder darle muerte.

-Buenos hombres, id pues a su encuentro y habiendo hallado su paradero, hacédmelo saber inmediatamente, para que así pueda yo adorarlo como sólo un Hijo de Reyes se merece.

Era noche de Navidad, acaso la primera de ellas, y los habitantes de Judea se habían encerrado prestos en sus casas, al amparo del amable fuego de tierra. Los tres magos descansaban cuando el menor de ellos sintió la llamada de una joven que le despertó. Se trataba de Sara, la amante desdeñada de Herodes. Baltasar, que así se llamaba el mancebo, se creía juguete de un sueño. Pero no, ella era de verdad. De pie ante él, vestida con unas ropas que llegaban hasta sus tobillos y parecían flotar en el aire, como un haz de luna en una noche de verano, una mujer hermosa sobre toda ponderación. Sus cabellos eran como el oro, el olor de su piel embriagaba como el mejor de los inciensos y entre sus pestañas volteaban inquietas unas pupilas intensas como la mirra, de un color imposible.

-¡Amigos! –dijo la joven- Desconfiad de las palabras de mi Rey, pues no existe en toda Judea un farsante como él.


WILLIAM SHAKESPEARE

MELCHOR, Gran Mago de Oriente
GASPAR, Visir de Oriente
BALTASAR, Aprendiz de Mago
HERODES, Rey de Jerusalén
El ESPECTRO

I.Entran MELCHOR, GASPAR y BALTASAR

HERODES
¿Quién va? ¡Daros a conocer!
MELCHOR
¡Viva el Rey! Venimos de países lejanos en busca del Rey de los Judíos.
HERODES
¡No busquéis más! ¡Estáis ante él!
GASPAR
No puede ser eso posible, pues el Rey de los Judíos acaba de nacer.
BALTASAR
Anoche mismo, cuando esa estrella que hay al oeste de la polar se movía iluminando la parte del cielo en que ahora birlla, Gaspar, Melchor y yo, con el reloj dando la una, vaticinamos la venida del Mesías.

Entra el ESPECTRO.

MELCHOR
¿Quién eres, que usurpas esta hora de la noche? ¡Te conjuro que hables!
BALTASAR
Se ha ofendido.
GASPAR
¡Espera! ¡No te vayas! ¡Habla, habla! Te conjuro que hables.

El Espectro Sale.

HERODES
Bueno Baltasar, estáis pálido y temblando, quizás porque hayáis reconocido vuestra intrépida y marcial figura en el Espectro, que no es sino, un reflejo de en lo que estáis a punto de convertiros vos y vuestros acompañantes.

Herodes saca un puñal y lo clava en el corazón de Baltasar.

BALTASAR
¡El arma traidora estaba en tu mano! Amigos, defendedme, sólo estoy herido.

Muere. Gaspar desenvaina su espada y atraviesa a Herodes.

GASPAR
Muere ahora tú, recibe tu merecido. Tu propia traición te da justa muerte.

Herodes suspira y hiere a Gaspar. Mueren.

MELCHOR
Recibió su merecido, pero no puedo soportar el dolor de ser el único que conserva su vida. ¡Adiós amigos! ¡Beberé el veneno de esta copa que el Rey Herodes había preparado antes de que su vileza se volviera contra él!

Bebe y muere.



MURPHY

-Si algo puede salir mal el día del Nacimiento de Jesús, saldrá mal.

Corolarios:
-Llegar a Belén no será tan fácil como parece.
-Encontrar al niño no le llevará tan poco tiempo como usted piense.
-Seguro que lo encuentra en el último sitio donde mire.
-Seguro que irá a preguntar a la única persona en toda Judea a la que no tendrían que ir a preguntar; un rey tirano y furibundo que ordenará matar a todos los recién nacidos.
-En cuánto se pongan a seguir a la Estrella de Belén, se darán cuenta que tendrían que haberlo hecho antes. Especialmente después de haber preguntado al rey loco.
-El niño siempre cae por el lado de la mantequilla.

Imagen: KennedyxxJames

jueves, 19 de noviembre de 2009

Satán en Hollywood

¿A quién no le gusta enterarse de los entresijos de las estrellas de Hollywood? Su poder de atracción quedó patente cuando se publicó el libro de Kenneth Anger, Hollywood Babylonia. Pero a mí hay un tipo de historia del cine que me parece mucho más atractiva, la historia esotérica de Hollywood, que refleja Jesús Palacios en su obra, de título más que autoexplicativo: Satán en Hollywood.

A lo largo de sus páginas, se nos ofrece una visión muy oscura de la fauna hollywoodiense. Entre otras perlas: “Greta Garbo era seguidora de las doctrinas místicas de Krishnamurti, Jayne Mansfield perdió la cabeza por culpa de una maldición satánica, Maila Nurmi (la popular y pechugona presentadora de filmes de terror, Vampira) practicó vudú sobre su amado James Dean (y muchos creen que fue artífice, por tanto de su fatal accidente). Cary Grant fue uno de los primeros famosos en experimentar con LSD; David Bowie fue secuestrado por un grupo de brujas para engendrar al anticristo; William Shatner (El Capitán Kirk de Star Trek) fue abducido por un OVNI…” y así hasta completar en sus 370 páginas un paseo por el macabro mundo que se oculta detrás de las lentejuelas.

De entre los personajes que se mencionan en el libro, encontraremos referencias a Charles Manson, John Travolta, Roman Polanski, Anton LaVey, Steven Spielberg, Andy Warhol y Ed Wood entre otros. Y ya que estamos puestos en rumorología de las estrellas, voy a dejar constancia de algunas de las anécdotas más divertidas de otro libro en la misma línea, aunque éste no tiene nada que ver con las creencias en lo paranormal: Sucedió en Hollywood, de Peter Hay.


A continuación, un extracto del libro, sobre el ingenioso Groucho Marx:

Groucho Marx, al irse de una fiesta en Hollywood, le dijo a la anfitriona: “¡He pasado una velada maravillosa, pero no ha sido ésta!”. En otra fiesta, a Groucho se le acercó una cazadora de celebridades. “¿Se acuerda de mí señor Marx? Nos conocimos el mes pasado en Glynthwaites.” “Nunca olvido una cara, pero en su caso haré una excepción”, dijo el cómico.

Y para terminar, una lista de frases que fueron usadas para definir Hollywood hace cincuenta años y que siguen teniendo vigor hoy día:

-Un lugar donde te ponen bajo contrato antes que bajo observación (anónimo).
-Donde se mezcla una bella muñeca con unos metros de Technicolor y se acaba con un bello dólar (Jack Benny).
-Donde a menudo se halla una combinación de cabezas pensantes con corazones fríos (Gregory Peck).
-Donde la mayoría de la gente no piensa, pero siempre está maquillada (Rube Goldberg).
-Donde tu mejor amigo te clavará una puñalada en la espalda y entonces llamará a la policía y les dirá que llevas un arma oculta (George Frazier).
-Donde todos son genios, hasta que se ha perdido el trabajo (William Demarest).
-Donde se tiene mucho respeto por los muertos y ninguno por los vivos (Errol Flynn).
-Donde si no encuentras la felicidad, envías a alguien a buscarla (Rex Reed).
-Donde la enfermedad más común es la demencia del pavo real (Eddie Albert).
-Donde la gente muerde la mano que les alimenta sólo si están seguros de que no van a engordar (anónimo).

Imágenes: Aaronsimscompany
Vaudeville-comedy
Kalbi Camdan

miércoles, 21 de octubre de 2009

¿Por qué todos queremos ser artistas?


El Windows on the World era el restaurante más alto del mundo. Lo fue hasta que un avión se estrelló contra él. Situado en el último piso de una de las torres gemelas de Nueva York, tenía una de las vistas más fastuosas de la ciudad. Windows on the World también es el título de un libro de Frédéric Beigbeder, quien lo escribió en Le Ciel de Paris, un café del piso 56 de la torre de Montparnasse, el edificio más alto de la Ciudad de la Luz.

La verdad es que el título llamó mi atención, y más aún cuando al leer el resumen de atrás, vi que se trataba de una historia de ficción, ambientada en ese mismo restaurante el día 11 de septiembre de 2001. Hay una cosa que para mí es determinante: la primera frase del libro. Siempre leo esa primera frase; si me seduce, lo compro. Si no… pues debo tener otro buen motivo para llevármelo. Puede parecer una tontería, pero grandes libros empiezan con grandes frases, como por ejemplo, el de Forrest Gump: “Soy idiota desde que nací”. Toma ya. Sencillo, directo.

Así pues, abrí el libro y leí la primera frase: “Ya conocen el final: todo el mundo muere”. Una frase muy seductora. Decir que leer Windows on the World, es un poco como ver Titanic: uno sabe que el barco se hunde, pero no puede evitar pensar con fuerza “¡¡Gira, gira!!” cuando están a punto de chocar. En mi caso particular, si bien quise que DiCaprio se ahogara, al menos me hubiera gustado salvar al resto de la tripulación, en especial al simpático capitán y a esos músicos tan entregados que seguían tocando a pesar de la tragedia. Pura envidia adolescente. Me reconcilié con Leonardo años más tarde, en “Catch Me If You Can”, pero como decían en ese gran libro de letras rojas y verdes, “Esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión”.

Pero lo que quiero compartir de Windows on the World, no es ni su historia, ni sus personajes, ni siquiera su punto morboso (que lo tiene por el simple hecho de contar lo que cuenta). Se trata de otra cosa, de una de las reflexiones que se hace el autor a sí mismo, en una de esas tardes en la torre Montparnasse:

“¿Por qué todos queremos ser artistas? No hago otra cosa que conocer a gente de mi edad que escribe, toca un instrumento, canta, rueda una película, pinta, compone. ¿Buscan la belleza o la verdad? Pura excusa. Sólo quieren ser famosos. Queremos ser famosos porque queremos ser amados. Queremos ser amados porque estamos heridos. Queremos tener sentido. Servir para algo. Decir algo. Dejar huella. No morir. Compensar la falta de significado. Queremos dejar de ser absurdos. Hacer hijos ya no nos basta. Queremos ser más interesantes que el vecino. Y él también quiere salir por la tele. Es la gran novedad: nuestro vecino también quiere ser más interesante que nosotros. Todo el mundo tiene envidia de todo el mundo desde que el Arte se ha vuelto totalmente narcisista”.
Frédéric Beigbeder, Windows on the World, pág. 224.

Imagen: Empty Can